Se le denomina de esta manera a la ascensión de la energía creadora por los canales correspondientes subiéndola desde el cóccix hasta la cabeza por la columna y, según sea la técnica, bajándola por la parte delantera del cuerpo ya sea hasta el corazón o el ombligo.

Este procedimiento se realiza a través de ejercicios de respiración pero también durante el acto sexual. Puede darse de forma natural cuando algo nos inspira tremendamente, también cuando nos sintonizamos con el ser interior profundo se da una transmutación natural, la energía asciende sola. Esto último nos demuestra que no sería necesaria una técnica para realizar el proceso de ascensión de la energía, en tanto es algo natural si el ser humano está conectado con su profunda realidad interior.

Lo primero que necesitamos es aprender a sentir la vibración de la energía. ¿Qué es lo que se va a transmutar? El aura de la energía sexual, el alma, es decir del impulso erótico lo que es espiritual, que se percibe no solo como sensación física de deseo, sino como energía. Entonces lo primero que hay que hacer es aprender a sentir esa energía. Empezar a “separar lo sutil de lo espeso”. Es decir que cuando hay excitación hay que aprender a distinguir la energía que está más allá de las sensaciones físicas.

De manera que cuando te dicen que te sientes con la columna derecha y transmutes respirando, mientras visualizas que subes la energía por la columna, primero debes reconocer esa energía. Si la reconoces puedes ascenderla y no es un ejercicio mental, sino una verdadera práctica alquímica. Probablemente sentirás calor desde el cóccix hasta la cabeza. Asciendes la energía por la columna en una inspiración, retienes, y al exhalar visualizas que la energía baja hasta el corazón. Así lo haces un rato y verás los resultados inmediatamente.

Esta es la primer enseñanza de la alquimia sexual, aprender a respirar y ascender la energía. Aprender a atender la excitación sexual e ir más allá. No dejar que la mente interfiera con sus ideas sobre el deseo, solamente sentirlo y dejar fluir la energía, transformar el deseo en calor, el calor en fuego y eso en conciencia, o sea en lucidez.

Próximamente seguiremos explicando cómo esta energía destapa los canales y abre el inconsciente, permitiéndonos incursionar en los aspectos psicológicos que no vemos, ya que el fuego lo purifica todo.

Daniel Curbelo

Categorías: Transmutación

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