«Tigresa blanca es el nombre que se le da a la mujer que, de forma disciplinada, se dedica a practicar unas técnicas sexuales y espirituales (en el contexto taoísta) con el propósito de recuperar su belleza y juventud, y así poder desarrollar plenamente su potencial femenino y su condición de mujer inmortal (iluminación espiritual). Las enseñanzas sexuales de la Tigresa Blanca fueron iniciadas por mujeres taoístas de la antigua China.

El Dragón de Jade es el homólogo masculino que a veces puede tener la Tigresa. No era tan solo el compañero de prácticas sexuales sino también su benefactor y protector. Solo permanecían juntos durante un período de tres años, después de lo cual decidían si se separaban o no. La totalidad de su relación se basaba en el acuerdo de ayudarse  mutuamente en las prácticas.

El Dragón de Jade y la Tigresa no practicaban las técnicas toaístas de mayor divulgación del «desarrollo sexual dual», aunque algunas de las técnicas transformacionales que forman parte de las prácticas de la Tigresas Blanca se les parecen bastante. Los métodos de «desarrollo sexual dual» son principalmente para el hombre y, aunque a la mujer también le aportan ciertos beneficios restaurativos, no son en absoluto tan efectivos ni tan directos como las prácticas de restauración de la Tigresa Blanca.

Al igual que las de los taoístas ortodoxos, las prácticas de la Tigresa incluían métodos de restauración, ejercicios de estimulación y técnicas transformacionales. Aunque podía utilizar algunas de las técnicas transformacionales con los Dragones Verdes *, la mayoría las reservaba para usarlas con su Dragón de Jade. En esas técnicas recuerda que siempre hay un propósito dual inherente: el desarrollo tanto de la sexualidad como de la espiritualidad.

Las técnicas de «Comer el Melocotón de la Inmortalidad» y la de «El vuelo del Dragón y el rugido de la Tigresa» sólo las deber practicar la Tigresa con su Dragón de Jade (sexo oral a la tigresa y sexo oral mutuo).

El hecho de comerse todo el melocotón, con hueso y todo, con el fin de alcanzar la inmortalidad representa la idea de la absorción total de los aspectos femeninos o, en palabras de Lao Tsé, «el manantial del misterio (Tao)».

Dada la importancia de todos estos símbolos, es tan importante practicar esta técnica como la del «El vuelo del Dragón y el rugido de la Tigresa».  Ambas se deben practicar en el mismo entorno. La única diferencia es que, en este caso (comer el Melocotón), la Tigresa constituye el único foco de estimulación, y no el Dragón de Jade» Hsi Lai

En algunas ocasiones la Tigresas practicaba el coito con el Dragón Verde, pero con ciertas reglas y técnicas. Pero recordemos que a diferencia del Dragón de Jade, el Dragón verde desconoce las técnicas taoístas de trabajo alquímico sexual. Sintetizando diremos que la visión de la Alquimia interior desde la perspectiva de las Tigresas toaístas, aún en el cultivo dual, tiene diferencias con la visión tradicional que podemos encontrar en muchos libros y tratados antiguos, una visión más masculina.  Si bien podemos ver que hay un aprovechamiento de la ignorancia de los Dragones verdes respecto a las prácticas energéticas, la Tigresa también practica un método dual en el cual ella debe operar según las técnicas enseñadas por su maestra. El objetivo sigue siendo el mismo de la Alquimia taoísta: creación del feto inmortal, iluminación, etc. Según esta visión el hombre se ve más beneficiado ya que esta mujer es una iniciada en los misterios del manejo de la energía sexual.

Daniel Curbelo

* Dragón verde: Compañeros sexuales seducidos por la Tigresa con el sólo propósito de obtener energía sexual y semen.

Bibliografía: Hsi Lai; Enseñanzas sexuales de la tigresablanca, Ediciones Obelisco, 2003.

 

 


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *