En el taoismo se le llama auto-cultivo al trabajo personal, sin pareja, con la propia energía sexual. Está centrado en el manejo del chi a través de la órbita microcósmica, trabajando con la respiración.

Hay tres maneras de hacerlo:

1 – Hacer la respración haciendo circular el chi por la órbita microcósmica.
2 – Hacer la respiración trabajando con la absorción orgásmica, a través del orgasmo del valle, sin llegar al orgasmo pico. Siempre haciendo circular la energía por la órbita.
3 – Hacer la respiración con la absorción orgásmica, por la órbita microcósmica, pero vivenciando un orgasmo, habiendo pasado por los puntos 1 y 2.

El auto-cultivo tiene muchos beneficios, veamos lo que dice Mantak Chia: “La mujer comienza a practicar a solas, empieza a sentir una amplitud interior, la fusión de su cuerpo con el universo, y una sensibilidad aumentada para con los que le rodean.”

En el auto-cultivo se despierta la energía del orgasmo y se lleva ese chi a todo el cuerpo, a los órganos internos y a los campos energéticos del aura, también llamados cuerpos espirituales.

El resultado final de esta práctica es ir del orgasmo del valle a un estado “más allá del orgasmo”, un éxtasis espiritual.

El auto-cultivo combinado con las fuerzas mágicas internas conecta con la fuerza interior de la mujer despertando la diosa profunda.

El taoismo desarrolló estas prácticas a un máximo nivel por el conocimiento de los canales del cuerpo áurico y el sabio manejo de la respiración. Sin embargo el Tantra también aportó la conexión con fuerzas mágicas, el trabajo con la diosa y la meditación. Occidente desarrolló la magia sexual.

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Daniel Curbelo

 

Categorías: Transmutación

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