Intercambio sexual yin y yang

Tanto para el Taoísmo como para el Tantra se considera de gran importancia que haya un intercambio magnético-energético en la pareja, un flujo y reflujo de la energía yin y yang de la pareja. Hablando ya más directamente todos tenemos yin y yang dentro de nosotros mismos, Shakty y Shiva viven en cada corazón.

En lenguaje más chamánico son el sol y la luna, la fuerza masculina y la fuerza femenina que se encuentran todo el tiempo pero más específicamente en el acto sexual, donde el Sol le hace el amor a la Luna y viceversa. Generalmente pensamos el Sol como el hombre y la Luna como la mujer, pero aún el Sol de ella tiene que hacerle el amor a la Luna de él y viceversa para que la complementación sea perfecta. En el Tantra generalmente para trabajar este punto la mujer asume una posición más activa dentro de la relación y el hombre juega un rol más pasivo, de esa manera representan el símbolo del Tao por todos conocido, el yin y yang. Dentro del yin en color negro hay un punto blanco, que es el pequeño yang, dentro del yang blanco hay un pequeño punto negro, el pequeño yin, de esa manera están entrelazados.

Para los taoístas el intercambio de fluídos vitales eran de gran importancia porque los consideraban fuente de energía y componentes mágico espirituales que ayudaban en la alquimia interior. Así en oriente tenemos la famosa “libación de los tres picos” que se refiere a los tres centros más importantes de la energía del cuerpo situados en el vientre, pecho y boca. Del libro “El Tao del amor” de Jolang Chang extraemos lo siguiente:

“El más elevado de la “libación” se le denomina “pico del loto rojo” y se refiere a los labios. Su libación, denominada “jade primaveral”, surge de dos orificios situados debajo de la lengua de la mujer. Cuando un hombre la lame con su lengua surge de sus manantiales. Presenta un aspecto transparente y según el Tao del amor es en extremo benéfica para el hombre.

El siguiente se denomina “los dos picos gemelos” y se refiere a los pechos. Su libación, “nieve blanca”, procede de los pezones de la mujer. Es de color blanco y de gusto dulce. Según el Tao el beberlo no sólo es beneficioso para el varón, sino que aún puede serlo más para la mujer. Fortalece la circulación sanguínea femenina y regulará sus períodos. Relajará su cuerpo y alma, y la apaciguará y hará feliz. Afectará la producción de líquidos tanto de su “manantial florido” (boca) como de su “puerta oscura” (vulva). Es la más superior de esas tres libaciones. Si la mujer no ha tenido aún un hijo y no ha secretado leche, su efecto será incluso mejor.

El más inferior se denomina “pico del hongo púrpura” o “caverna del tigre blanco” o “puerta oscura” por su referencia a la vulva. Su libación, “flor lunar”, se halla a salvo en su “palacio Yin” (útero). Su líquido es muy lubricante. Pero la puerta del “palacio del Yin” se encuentra casi siempre cerrada. Sólo se abre cuando la mujer se encuentra muy a gusto, hasta el extremo que su rostro enrojece y su voz constituye sólo un murmullo. En ese momento empieza a fluir la libación. Al mismo tiempo, el pico de jade del varón se retira dos centímetros y medio, pero continuará sus empujes al mismo tiempo que besa la boca de la mujer o sus pezones. Éstas son las que denominamos “libaciones de los tres picos”. Quien conoce el Tao se percata de todo esto, pero no se deja arrebatar por la pasión.”

La pareja aparentemente está absorbida por la lujuria, por una pasión abrasadora, pero no es la pasión del hombre común, es la pasión divina.

El intercambio energético en estos tres niveles constituye uno de los secretos del manejo de la energía sexual, es lograr la fusión de las almas en estos tres centros, como si al unirse se complementaran perfectamente como el símbolo del Tao, entrelazados en un abrazo sin fin.

Daniel Curbelo

Categorías: Sexualidad

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