El tantra se centra en otro tipo de orgasmo. Si llamamos al primer tipo «orgasmo cumbre», al orgasmo tántrico lo puedes llamar «orgasmo valle». En él no estás llegando a la cumbre de la excitación, sino al valle más profundo de la relajación. Los dos tienen que usar la excitación al principio. Por eso digo que al principio ambos son iguales, pero al final son totalmente diferentes.

Los dos tienen que usar la excitación: o vas hacia la cumbre de la excitación o al valle de la relajación. Para el primero, la excitación tiene que ser intensa: cada vez más intensa. Tiene que se¬guir aumentando; tienes que ayudarla a que vaya creciendo hacia la cumbre. En el segundo, sólo hay excitación al principio. Y una vez que el hombre ha entrado, tanto el amante como la amada pueden relajarse. 
No es necesario ningún movimiento. Pueden relajarse en un abrazo amoroso. Cuando el hombre o la mujer sienten que la erección se va a perder, sólo entonces se requiere un poco de movimiento y de excitación. Pero luego relájate otra vez. Puedes prolongar este abrazo profundo durante horas sin eyaculación, y luego los dos podéis dormiros profundamente, juntos. Esto -esto- es un orgasmo valle. Los dos están relajados, y se unen como dos seres relajados.

En el orgasmo sexual ordinario, os unís como dos seres excitados: tensos, llenos de excitación, intentando desahogaros. El orgasmo sexual corriente parece locura; el orgasmo tántrico es una meditación profunda, relajante. Entonces no surge la cuestión de con qué frecuencia debería uno darse al sexo. Puedes hacerlo tanto como quieras, porque no se pierde nada de energía. Más bien, se gana energía.

Osho, El libro de los secretos

Categorías: Sexualidad

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