Veníamos diciendo que esta es una sexualidad diferente y entonces nos encontramos con que el goce también es diferente a lo que se conoce, a la sexualidad común.

Cuando hablamos de goce no hablamos de placer, son diferentes o por lo menos lo diferenciamos. El goce está en el presente, el placer en lo que buscamos repetir, en la memoria. El goce es un llenarse de energía, es una exaltación de las sensaciones de todos los cuerpos.

Hay goce sexual en el cuerpo físico, pero también en los otros cuerpos, en la energía, en el cuerpo emocional, en el mental, en el espiritual.

Hay orgasmo en el físico, pero también en los otros niveles de conciencia, es una expansión de la energía, un llenarse que va más allá de la mente, de la definición del yo.

Mirando las explicaciones médicas y organicistas del orgasmo femenino vemos la carencia que tienen, pobres visiones del goce femenino. En nuestras consultas con mujeres que trabajan su energía sexual hay relatos realmente fascinantes, experiencias místicas, descripciones de la unión del orgasmo y el espíritu, orgasmos solo por ascender la energía, conexiones intensas con el cosmos, orgasmos con visiones, y otras tantas cosas que son más bien demasiado profundas.

La mujer está más adecuada a vivenciar ese tipo de experiencias, no es que el hombre no pueda, pero necesita aprender otras cosas debido al mal aprendizaje cultural que hemos tenido como varones. Definitivamente la sexualidad alquímica abre el espectro de sentimientos y sensaciones a un nivel desconocido para nuestra sociedad.

Un ser humano lleno de gozo no busca controlar la vida de los demás, tampoco gobernar a nadie, un ser humano lleno de gozo es tremendamente sensible a lo hermoso y a lo feo, esa misma percepción le da lucidez de conciencia e inteligencia.

Daniel Curbelo

Categorías: Sexualidad

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