El Tantra no divide lo físico de lo espiritual. El concepto “cuerpo” en Tantra se refiere a todo el ser, desde el cuerpo de carne hasta todos los niveles espirituales.

Entender que se hace el amor no solo con el cuerpo sino con todo el ser a veces cuesta bastante. Y lo peor de todo es que cuesta mucho también asimilar una sexualidad diferente como propone el Tantra y también un tipo de vínculo diferente entre los sexos. Tendemos a repetir lo que la sociedad nos ha enseñado. Demasiados esquemas de cómo tener una relación, tanto a nivel emocional como a nivel sexual. Está todo estandarizado “lo que tiene que ser”, “como tiene que ser”, etc.

Para poder vivir la “presencia conciente”, como enseña el Tantra, es neceario vivir con la posibilidad de aceptar lo nuevo, lo diferente que se vuelve una reabsorción en la conciencia real de uno mismo.

Existe Tantra cuando puedo de cualquier experiencia de goce, remontarme al goce del ser. De lo contrario no hay Tantra aunque se llame “masaje tántrico”, “sexo tántrico”, etc. Sexo tántrico no es sexo lento, sin orgasmo, o sin eyaculación o con una imagen de Shiva o Kali de fondo, sino que es sexo donde conectamos con el espíritu y tenemos una relación real e integral con otro ser humano que ya deja de ser un “otro” para vivenciarse como una totalidad.

Conexión con el éxtasis, transmutación, creación de cuerpos de luz y todo lo demás que anda por ahí ocurre como un subproducto de lo anterior, de lo contrario se transforma una vivencia humana y tan rica en un tecnicismo más.

Haces Tantra cuando puedes hacer el amor con todas las cosas.

Daniel Curbelo

Categorías: Meditación tántrica

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