El caldero debe ser de los elementos más antiguos que el ser humano tiene. La necesidad de contener los alimentos permitió que el hombre desarrollara vasijas necesarias para esa función. No solo eso sino también la importancia de poder cocinar los alimentos pusieron al caldero en el instrumento de primer orden para estos menesteres.

A la par de esto se desarrolló el sistema simbólico humano y como no podía ser de otra manera el caldero nuevamente ocupó un lugar central, como veremos ahora, aun filosóficamente ha sido objeto de ejemplo:

Se moldea la arcilla
para hacer la vasija,
pero de su vacío
depende el uso de la vasija.

Tao Te King

Aunque esto parezca demasiado mental no lo es cuando entendemos que en esa metáfora se encuentra lo que llamamos “mundo real” y “mundo aparente”. La vasija es el mundo aparente y su vacío el mundo real. En nuestra visión de la Alquimia del Caldero sabemos que es posible trabajar con este símbolo en una preparación mágica para actuar sobre el mundo real, que es el sustento del mundo aparente.

Analicemos la magia más obvia que se hace con un caldero, es decir cocinar alimentos. Tomamos ingredientes, los mezclamos, los hervimos, extraemos sus propiedades, les damos calor, usamos agua y fuego, tierra y aire, y luego los terminamos consumiendo. Es claro que han pasado por un proceso de transmutación, muerte, resurrección, etc.

Siguiendo con los símbolos los antiguos chinos tomaron la imagen del caldero para representar los tres grandes centros de energía del cuerpo: pelvis, pecho y cabeza. No contentos con eso pusieron el hexagrama 50 del I-Ching: El caldero. Se dice que lo usaban para preparar las ofrendas pero también hervían a los culpables de perjurio cocinando ropas y objetos personales de ellos. Para los chinos es símbolo de prosperidad, abundancia y felicidad. Por lo cual derramar el caldero era símbolo de derrota y fracaso en la Gran Obra Alquímica. (“Cuando el caldero tiene una pata rota, el caldo del Señor se vuelca”). Este hexagrama representa tiempo de grandeza, de fortuna y de libertad.

El Odroerir entre los nórdicos  representa la vasija sagrada que contiene la hidromiel de la poesía y a veces la misma hidromiel. Esa sustancia es similar al Awen celta, representando la inspiración como elemento de iluminación, de conexión con el mundo espiritual. Entre los  celtas el caldero de Ceridween posee el Awen que otorga los tres poderes de los druidas: poesía, sanidad y transmutación. Es entonces un caldero de sabiduría.

Hay otros dioses que poseen caldero, como Bran que representa la sanidad y el renacimiento y Dagda que representa la abundancia y la resurrección. También uno de los cuatro tesoros de los antiguos dioses de Irlanda, los Thuata dé Dannan es un caldero del cual se entiende se fusiona con el ciclo artúrico y se convierte en el Santo Grial. Muchos otros dioses y diosas tienen un caldero o vasija en la cual se cocinan ingredientes mágicos.

En otros post he relacionado el caldero con otros dioses, así que en esta oportunidad veremos el símbolo: su forma representa el útero materno, lo que contiene, el recipiente donde se hace el trabajo alquímico; las tres patas del caldero son la representación de la triple diosa; el preparado somos nosotros mismos y cuando revolvemos la poción, usando la pala que acá representa lo masculino, estamos trabajando en ese vacío que es el mundo real para que se manifieste nuestra intención en el mundo aparente. Entonces cuando trabajamos mágicamente en un caldero lo que estamos haciendo en realidad es una operación alquímica en el mundo espiritual. Mientras muchas personas ven solo lo externo del acto, es decir: gente revolviendo un caldero; el mago ve su voluntad operando en el mundo psíquico y moviendo las fuerzas sobre las cuales quiere trabajar.

Así todavía hay gente que cree que la magia es una superstición y que no hay relación entre una operación como esta y la vida común, quienes practicamos la brujería sabemos que esas personas están hechizadas por su propio raciocinio que ha construido un sistema imaginario de creencias que no conecta con otras facetas de su mundo interior.

Todas las brujas manifiestan a la Diosa
todos los brujos al Gran Lobo del cielo
ambos bebemos del caldero de la magia
Cocer, cocer y volver a cocer,
la rueda mágica volver a mover

Bajo el cielo estrellado y del manto de plata
beberemos el adorado hidromiel.

Daniel Curbelo

Categorías: Enseñanzas

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