Tantra sostiene que hay un Shiva universal (conciencia) que se une a la Shakti universal (energía). Esas dos polaridades, yang y yin respectivamente, también se unen dentro de nosotros permitiendo lo que los antiguos rosacruces llamaron “bodas alquímicas”.

En el estudio de la Alquimia fue Jung quien incursionó aún más en la unión de las polaridades dentro del ser humano. Ánima y ánimus también se unen dentro de nosotros en la etapa alquímica llamada Albedo

La unión sexual viene a ser un resonador de esta unión interior. De manera que cuando nos encontramos con “el otro” en realidad nos encontramos con nosotros mismos, con un aspecto de nuestro mundo interior.

Si aprendemos a ir más allá, a remontarnos del goce sensorial al goce del ser, entonces podemos darnos cuenta que lo que vemos en la otra persona en realidad es una cualidad de nosotros mismos. No es tan fácil verlo pero es posible.

Reconocerse en el otro es parte del camino de crecimiento interior, del despertar de nuestra potencialidad. La relación hace de dinamizador de nuestra experiencia de expansión de conciencia.

Entrar en el sexo es entrar en la conciencia de la Madre naturaleza, impregnarse de ella y profundizar en el goce supremo, que es la misma diosa expresándose.

Daniel Curbelo

Categorías: EnseñanzasSexualidad

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