Entrar en el templo es entrar en la mujer, es entrar en la sintonía de lo femenino. El Tao manifiesto es la Madre, el misterio de la mujer. Cuando entramos en ese misterio nos acercamos al fluir del Tao manifiesto y nos preparamos para conectar con el vacío.

Tanto los tántricos como los taoístas entendieron que la zona del vientre es donde se condensa la energía que convenientemente concientizada nos acerca a la sintonía con el propósito divino.

Los tántricos fueron mucho más allá al señalar el útero como órgano especial, como puerta a la totalidad. Usaron diferentes prácticas de meditación y prayanamas, así como el mantra YONI para acercar al practicante a la sintonía con la Shakti propia.

Conectarnos con la shakti es entrar por “la puerta maravillosa”, por eso para la visión tántrica y taoísta la mujer está un poco más cerca que el hombre, ya que ella es la puerta.

En nuestra visión tántrica recurrimos además a la conexión con las fuerzas mágicas, los “ocultos poderes de shakti” que pueden ser despertados cuando nos damos cuenta que no somos solo “una persona”, sino una potencia de la naturaleza.

Daniel Curbelo

 

Categorías: Enseñanzas

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