El Tao que puede ser expresado
no es el verdadero Tao.
El nombre que se le puede dar
no es su verdadero nombre.
Sin nombre es el principio del universo;
y con nombre, es la madre de todas las cosas.

Tao te King, I

            Muchas veces los hombres podemos sentirnos alejados  del camino de la magia al tener tanto de la energía femenina, sin embargo es importante aclarar que el varón integra lo femenino en su conciencia y entonces su masculinidad también se ve transformada.  Los antiguos sabios enseñaban a resonar con el fluir de la naturaleza de manera que los ciclos de la misma no estuvieran en desarmonía con los ciclos psicológicos del humano.

Hoy en día al haber avanzado tanto la culturización del humano resulta difícil estar en esa resonancia y por eso entiendo que el camino de la magia a través de la tradición de la diosa es una herramienta muy poderosa para volver a esa conexión profunda con las fuerzas naturales.


El espíritu del valle no muere.
Es la hembra misteriosa.
La puerta de lo misterioso femenino
es la raíz del universo.
Ininterrumpidamente, prosigue
su obra sin fatiga.

Tao te King, VI

                Hay una realidad también que puede ser percibida cuando nuestra conciencia va despertando a una percepción más expandida: el manejo de la energía masculina que conocemos ya está pervertido porque está en mala relación con lo femenino.

                Para poder vivenciar las “Bodas alquímicas del alma” necesitamos armonizar ambas fuerzas en nosotros y no trabajar solo con una.

                El cuerpo femenino ya es la manifestación de la diosa, es esa  “hembra misteriosa” por lo tanto también puerta del misterio, entrada del templo y santuario ella misma.  Otra traducción del párrafo 5 del Tao te King dice: “acude a ella que nunca falla ni se agota”.

                ¿Pero qué pasa con el varón? ¿Acaso está limitado a la conexión con esa fuerza? De ninguna manera. Ya en la mitología nórdica tenemos un lindo ejemplo de cómo Odín, gran dios de la magia y las runas, puede acceder a toda la magia femenina a través de Freyja, quien se vuelve su instructora.

                En esas vueltas de la vida de este camino misterioso y lleno de magia que ha sido para mí en algún momento tuve que encontrarme con esa iniciación en los misterios de la luna, en los misterios de Shakti, dado por esa manifestación de la diosa, esa “misteriosa mujer”.

                A partir de ahí, paradójicamente, lo que ocurrió fue un encuentro poderoso con la fuerza primitiva masculina, una virilidad diferente a la que conocemos según los ejemplos de nuestra sociedad.  Quizás si nos remitimos a la película “Las nieblas de Ávalon” cuando vemos al cazador corriendo por el bosque podamos tener cierta idea, pero es eso, una idea y no es para nada la realidad. El cazador corriendo por el bosque no es un hombre que “va corriendo entre árboles”, es la fuerza instintiva en movimiento en consonancia con un fluir natural más allá de la mente. Es una experiencia mística del animal sagrado que llevamos dentro. Los sentidos a pleno, el acecho en su esplendor, los animales y árboles sintonizados con ese andar, todo el poder del hombre salvaje en un movimiento sin represión y libre en su expansión.

                Luego de esa iniciación la conciencia entonces vuelve a reconocer lo que el hombre siempre fue, un ser mágico de poder. Ahí comienza un cambio en la forma de sentir al ser masculino, aparece otra cosa porque ese ser en realidad es consciente que se mueve en el vientre de la Diosa y ni se le ocurre verla fuera de él.  Surge entonces la contemplación, el silencio, la paz y la deliciosa sensación de estar en casa.

Atentamente

 

Daniel Curbelo

Categorías: Enseñanzas

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