El tantra dice que todo es sagrado, sin embargo la comprensión de este concepto a veces se ve asociado a la pertenencia a una religión. Sin embargo no es así, la percepción de lo sagrado es una apreciación de la conciencia que no implica la pertenencia ninguna ideología religiosa, sino que tiene que ver con la vivencia de la uni-totalidad.

Esta vivencia ha sido descrita por muchos seres humanos, es la trascendencia de la división sujeto-objeto, en la cual ya no hay un individuo separado que experimenta, sino una unidad total con la naturaleza y todos los seres. Podríamos decir que hay un solo Ser o como dicen los maestros Zen un No-dos.

Esto implica éxtasis, alegría, felicidad, paz, serenidad y un profundo sentido de lo sagrado libre de cualquier religión.

Esa percepción de la vida como algo sagrado tiene una fuerza tan grande que no admite una respuesta racional, simplemente es así porque llena tanto a la persona que ni se atreve a cuestionarla.

Cuando ocurre esto ya no precisamos una religión, intuitivamente “sabemos”.

Abraham Maslow llamó a este tipo de vivencias “experiencia cumbre”. Lo describió así:

“un estado de unidad con características místicas; una experiencia en la que el tiempo tiende a desvanecerse y el sentimiento que sobrecoge hace parecer que todas las necesidades se hallan colmadas”

Podríamos decir que también está el sentimiento de “estoy en casa” o “he regresado” o algo así, es difícil explicarlo.

Cuando la conciencia se fusiona con la energía hay goce total y se rompe la ilusión de la dualidad.

Esta es otra característica de la experiencia cumbre, entonces nos sentimos invadidos por una inmensa felicidad y completitud. Eso es el orgasmo tántrico, un vínculo real con toda la vida.

Daniel Curbelo

Categorías: Enseñanzas

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